lunes, 22 de septiembre de 2008

Algunas cosas tienen que ser creídas para ser vistas

Nadie regala nada. Los que regalan tienden a ser vistos como algo peor que los tacaños, porque dan miedo, hacen pensar que habrá que devolverles mucho más. Sin embargo, a pesar del tic-tac del reloj; de que viene la noche después del día; de que llega el otoño después del verano; de que pasan los años y somos más viejos; de que uno y uno son dos; de que hoy se mueren de hambre, y mañana, y pasado mañana; a pesar de la lógica del mundo, siempre hay terreno para la magia.

La magia es humana. Sólo los seres humanos son capaces de realizar lo más frío y racional del mundo, sólo ellos pueden implacablemente aplicar la razón también a la vida ajena, para hacer daño. Por egoísmo son capaces de cualquier cosa. Esos seres humanos no creen en la magia, creen en la razón, saben desde pequeños que el pez grande se come al chico. Ah, pero claro, siempre hay otros. Y en esos por lo visto es mejor no creer... Porque a los hijoputas se les conoce, te dan fuerte, pero sabes dónde te van a dar. Los otros requieren que volvamos a ser niños, requieren fe, requieren creer... para luego ver. Nos han engañado tantas veces que ya no queremos creer en casi nada y en casi nadie. Como haya algo en juego, mejor no creer definitivamente en nada ni en nadie. La belleza de la vida entonces queda en las flores que ofrecen las canciones o las películas...

Lo malo es cuando una canción o una película nos recuerda aquella vez que quisimos creer para luego ver. Entonces, no queda nada, sólo una gran pena. Porque dejamos que el tic-tac siga su curso, que pasen las primaveras sin que pase nada, que los hijoputas sigan aplicando la racionalidad cartesiana del tipo... donde haya una herida, échale vinagre, que seguro que duele. Y sabremos que sólo hay una vida para (mal)gastar.

Alejaos de la esperanza... los magos empiezan a no creer ni en ellos mismos. Sólo conocí a una maga. Debe haber más, pero sólo conoco a una. Y no sabe si jubilarse...

3 comentarios:

ISIDRO R. AYESTARAN dijo...

Pese a todo, querido amigo, la magia seguirá viva mientras nuestros corazones marquen el ritmo de todo este caos que nos rodea.
Quiero creer que esto es cierto.
Pese a lo desesperanzador, muchas veces, de la propia esperanza.

Siento el tono del comentario.
Hoy estoy en uno de esos días...

Un saludo

SDVB dijo...

Es un gran tema. ¿Qué hacer entonces cuando vemos -o nos damos cuenta- de que lo que nos mantenía en pie, lo que creíamos, no era tan así? ¿Qué pasa cuando otros o el mundo externo te cambia tu creencia? Es ahí cuando decidimos "operarnos" del resto y tememos seguir creyendo, por no perder los ideales que nos mantienen en pie. Cuando conoces el dolor empiezas recién a vivir.

Saludos, y muy bienvenido.

Andrés dijo...

Pesimismo optimista o como quieras llamarle... Siempre podemos ser otra cosa de lo que somos y hay que seguir intentándolo, aunque parezca una imbecilidad.
Saludos