lunes, 29 de septiembre de 2008

Lo que hubiera sido la primera poesía después de ella

Mientras haya ciudades, iglesias y mercados, y traidores, y leyes injustas, y banderas; mientras los ríos sigan vertiendo su basura en el mar y los vientos soplen en las montañas; mientras caiga la nieve y los pájaros vuelen, y el sol salga y se ponga, y los hombres se maten, mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto, y dibuje en el aire la V de la victoria; mientras alguien regrese, derrotado, a su cuarto, y escriba esta carta; mientras vivan el odio, la amistad y el asombro, y se rompa la tierra para que crezca el trigo...

yo te estaré queriendo en la sombra.


Luis Alberto de Cuenca, 1995

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