lunes, 13 de octubre de 2008

Fotografía de la lealtad

Ojalá tuviéramos la lealtad de un perro estúpido, de esos que te miran con esos ojos... Es de la única lealtad que te puedes fiar. Yo ofrecí mi lealtad a alguien, pero nunca he sido leal... Es otro de mis defectos. Sería uno de los primeros que me quitaría en la escuela de las personas perfectas. Sólo sé que en esa foto la persona cambiaría al perro por dinero. Mucho o poco, pero lo haría. Y el perro no cambiaría a la persona por nada.

La lealtad o es ciega o no es... La lealtad... Hasta suena bien... La lealtad medida, interesada, razonada, explicada por circunstancias, no me sirve. Ese perro está encantado de vivir en la calle, no envidia a los perros que huelen bien y van hasta a la peluquería canina. Ese perro moriría por su persona. Y necesita a su persona para vivir. No su comida, sino formar parte de su vida. Así sí he sido leal. Así sí lo he sido. Pero tampoco sirve. Soy persona, no perro. El perro no se cansará de esa persona, nunca. Nunca. Estará siempre. Él lo puede decir bien claro. SIEMPRE. Ojalá sea siempre en mi caso, querría se esta vez ese perro de esa fotografía.

4 comentarios:

Mildren dijo...

Suena bien, pero como tu lo dices ojala la tuvieramos, en mi experiencia personal lo la eh experimentado como tal pero imagino k tambien se ha de sentir bien.

Muchas gracias x las palabras y si nadie sabe k pasara mañana o si estaremos mejor o peor, de igual manera hay k luchar, me agrado la frase.

espacios públicos dijo...

gracias

... lascivia dijo...

por aquí conociendo.chéveres tus textos.
un saludo.

Penélope dijo...

Que preciosidad de imagen...
Que preciosidad de momento...

Hay presencias que son necesarias para sobrevivir, y tal vez ese hombre no cambiaria ese perro por unos euros, por una noche de comida caliente, por una hoguera...porque gracias a él, se siente vivo.

Me has tocado el alma con este post.

Un saludo.