domingo, 19 de octubre de 2008

La gota que colmó el vaso

Hoy tengo la sensación de que la gota que colmó el vaso la derramé yo. No es tan fácil como en la fotografía, no lo he podido evitar. No sabes nunca cómo de hondo es el vaso. Sólo sabes el agua que se ha ido depositando dentro. Y sólo te preocupas cuando ves que se vierte mucho. Que pasan cosas. Pero tienes la esperanza de que el vaso sea muy grande. Que pueda con todo. Que sea en realidad un pantano al que un chorro de agua en realidad no le afecta. Porque tiene una pared de hormigón que hace que soporte todo. Entonces es cuando piensas en el futuro. Y miras a la otra persona, y piensas... no va a bastar un día para que se vaya todo a la mierda. Sin embargo, tengo miedo. Una siemple gota puede colmar el vaso, si resulta que éste no era pantano y ni siquiera grande. La gota... bueno, depende como se mire. Hay gotas muy grandes. A las personas que viven de detalles una gota les puede empapar el alma y la paciencia.

Si todo eso lo sé. Si la conozco... Si lo veía venir. Si no he sido capaz de frenar en su caída al vaso, que estaba ya por lo visto lleno, esa gota que ha caído durante horas poco a poco. Hasta que ha llegado al vaso, y éste ha derramado agua. Cuando ha llegado la gota que ha colmado el vaso no parecía agua. Ha hecho mucho ruido. Aquí dentro ha sido como una bomba atómica. Pero claro, después de que se derrame no hay manera humana de cogerla y meterla al vaso. No sé coger agua con las manos. Y además, por lo visto el vaso estaba lleno. Era un vaso pequeño o le habíamos echado mucho agua. Nació con mucho agua ya el vaso.

Nadie sabe de dónde salió mi gota, la gota maldita. Yo sí. Y me da vergüenza reconocerlo, este blog es un vertedero. Pero casi todo el mundo, cuando tira la basura, cierra bien la bolsa. Huele mal, es evidente que es basura, pero la cierra, no quiere nadie que se sepa qué tipo de basura depositas en el contenedor. La gota que colmó el vaso se llama inseguridad, y ha derramado otros vasos. Vasos que tenían muy poca capacidad. No te jode echar un litro de agua, de golpe. Sabes que cuando lo tiras por la borda, moja todo, salpica todo. Una gota... Yo pensaba que una gota no era suficiente, pero me lo temía. Un día intentando meterla adentro mío, que no se salga... como esa lagrimilla que se te escapa sin permiso. Y que sin embargo, por mucho que abras el ojo, se te acaba escapando porque lo que sientes es para que se te escape.

Yo vine hoy como cordero al matadero. O como pirómano al bosque seco y descuidado. Yo lo sabía, está en mi naturaleza. Pero cuando el cordero está muerto, ya no puede hacer nada. Y cuando el incendio arrasa hectáreas, el pirómano se da cuenta de que es muy tarde para ayudar a los bomberos.

La gota colmó el vaso. Me repito mil veces. Y dentro de mí hay una esperanza de que eso que yo creo que es una gota, sólo sea una lágrima por un mal día. Un muy mal día. Si la gota colmó el vaso los dos sabemos lo que toca. Pero yo no lo sé... Si la gota no colmó el vaso y lo que se ve junto a él es una lágrima... Perdóname... Míralo bien. Pruébalo. Si está salado es una lágrima. Si no lo es... no sabrá a nada. Y la nada no hace daño.

Quizá fuera la gota que colmó el vaso. Quizá fuera una lágrima. Pero esto es la única bala que me queda, y siento que me tienen rodeado.

2 comentarios:

SDVB dijo...

¿Será que el post anterior tiene que ver algo en éste?
Tranquilo, estás viviendo.

Saludos

Minoway dijo...

Autsch.