lunes, 22 de diciembre de 2008

Humanidad "Diez Minutos"





Es mi corto favorito. Hasta el 2006 era el corto español con más premios (no los mejores prenios es verdad, no tiene el Oscar). Ahora no lo sé. La primera vez que lo ci no sabía si el tipo era demasiado bueno o demasiado malo. No supe si era la típica historia que te hacer volver a creer en algunas pequeñas cosas o era un thriller... No sabía si era amor lo que buscaba el protagonista o todo lo contrario. Sólo sé que Sartre estaba equivocado cuando dijo que "cuanto más conozco a la gente más me gusta mi perro". Al menos ese es el regusto que me dejó. En esta época de tan poca humanidad y tanta aparente humanidad, me gusta refugiarme en estas cosas. Oigo lo que me hace feliz, veo lo que me hace sentirme de verdad bien por ser humano, busco a la gente que de verdad me importa algo, ya que el resto se meterán en mi vida aunque no quiera ya que es Navidad. ¿He dicho que es mi corto favorito?

Lo estaba viendo la semana pasada, otra vez (y ya van mil). Y la alusión a ese anuncio que alguien debería prohibir porque habrá roto el alma a tantas personas me puso las orejas tiesas. Otra vez. Navidad otra vez y sentirse una mierda si estás sólo o si te han dejado sólo, que es aún peor. Conozco varias personas de esas que me importan que recogerían firmas para prohibir ese maldito anuncio. Menos mal que no se ve en todos los países.

viernes, 19 de diciembre de 2008

El amor es ciego, y yo no quiero ver...



Esta canción la han llamado la antibalada, también una canción para hundirse hasta el fondo... "Love is blindness" del disco "Achtung baby" (1991) de U2. O sea, una flor vieja que cada vez que la huelo me entran ganas de llorar.

Nunca me gustaron las traduciones que leí, a todas les faltaba algún matiz si es que se puede hacer alguna traducción sin equivocarse en algún matiz. Por eso he decicido ponerle los subtítulos yo mismo. Esta canción es de esas grandísimas canciones que siempre irán conmigo, que han sobrevivido a decenas de situaciones, de historias, que siempre sale a flote en un momento dado. Ayer salió a flote de nuevo. "Ciego, ciego, ciego...". Da gusto ver a Bono sintiendo lo que canta. Da gusto que The Edge cuando ya estás a punto de caramelo, te remate con un punteo de guitarra eterno que te deja muerto del todo. Abandonado a tu suerte... Si no querías entirte así no haber escuchado la canción, no haber visto a Bono con el maquillaje corrido sobre su rostro a modo de bufón eternamente, profundamente, triste y sólo. Tanto que necesita abrazar a alguien, al menos por un momento.

Es una de las canciones más tristes de la historia. Porque en el fondo narra el amor de alguien desesperado que acaba pagando a una mujer como único medio de amar... Ese es el matiz más dramático del tema, con el que muy pocos podemos sentirnos identificados, pero en general el tono sigue siendo de tanta pena... Amar por amar como si fuera la receta infalible para sufrir. Abrir los brazos y enseñar a alguien el pecho para decirle... me da igual, dispara...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

"Necesito un buen vino y tú, tú necesitas ser más agradable" (The Cardigans)

Están olvidados, pero en el 2007 aún hicieron este tema. Definitivamente, jamás se repetirá la música ni se acabarán las letras. Cuando era joven pensé que ya había pasado, que en mi época ya estaba todo inventado, en música, en sonidos, en letras, en mensajes... Que lo nuevo ya era una distorsión absurda de todo. Pero no... Siempre quedará un matiz. Sólo ver a esta mujer disfrazada, oír de su voz este pequeño apunte sirve... Es sencillo, todos lo hemos pensado alguna vez. Pero ella lo dice bien y suena mejor.

So I need some fine wine, and you, you need to be nicer...
For the good times and the bad times that we´ll have.

Así que yo necesito un buen vino, y tú, tú necesitas ser más agradable...

Por los buenos tiempos y los malos tiempos que tendremos.

martes, 16 de diciembre de 2008

Juan Salvador Gaviota o la importancia de volar por volar.

No se trata de conseguir volar realmente. O de hacerlo bien. Se trata de soñar con que puedes. No se trata de volar para comer. Se trata de volar por volar. Aunque no se vaya a ningún sitio. No se trata de seguir a la bandada, sino de ser un marginado, que hoy en día es un honor. Se trata de volar hacia alta mar feliz y hambriento. Se trata de que me lo crea. Se trata de que la gente de mi alrededor se lo crean. Vale, papá y mamá me dicen que vuele para comer... El resto que me mientan o que se callen por favor. Bastante bandada hay ya, y hacen mucho ruido. Si alguien de mi alrededor me dice que coma y no vuele, que se lo ahorre, es lo que hago. Ya lo sé. Mentidme todos, el mundo es de color de rosa (o rojo, que me gusta más), y la magia existe. El ataque preventivo de realidad os lo guardais. No soy loco, ya sé que todo es mentira.


La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.

Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando. […]
--¿Por qué, Juan, por qué? -preguntaba su madre-. ¿Por qué te resulta tan difícil ser como el resto de la Bandada, Juan? ¿Por qué no dejas los vuelos rasantes a los pelícanos y a los albatros? ¿Por qué no comes? ¡Hijo, ya no eres más que hueso y plumas!
--No me importa ser hueso y plumas, mamá. Sólo pretendo saber qué puedo hacer en el aire y qué no. Nada más. Sólo deseo saberlo.
--Mira, Juan -dijo su padre, con cierta ternura-. El invierno está cerca. Habrá pocos barcos, y los peces de superficie se habrán ido a las profundidades. Si quieres estudiar, estudia sobre la comida y cómo conseguirla. Esto de volar es muy bonito, pero no puedes comerte un planeo, ¿sabes? No olvides que la razón de volar es comer.

Juan asintió obedientemente. Durante los días sucesivos, intentó comportarse como las demás gaviotas; lo intentó de verdad, trinando y batiéndose con la Bandada cerca del muelle y los pesqueros, lanzándose sobre un pedazo de pan y algún pez. Pero no le dió resultado.

Es todo inútil, pensó, y deliberadamente dejó caer una anchoa duramente disputada a una vieja y hambrienta gaviota que le perseguía. Podría estar empleando todo este tiempo en aprender a volar. ¡Hay tanto que aprender!

No pasó mucho tiempo sin que Juan Salvador Gaviota saliera solo de nuevo hacia alta mar, hambriento, feliz, aprendiendo.


Richard Bach, "Juan Salvador Gaviota", 1970.

martes, 9 de diciembre de 2008

Cerrado por defunción

No me entran ganas de escribir nada. Podría ser un bonito homenaje rebuscar en la basura en un momento así. No tengo ganas repito. El homenaje se lo haré a ella, no tengo ganas de compartirlo salvo con la persona que ella hubiera querido. Contigo. No será bonito, pero será real, mucho más que esos horribles discursos del cura en la iglesia. Y hay sitios donde descansar mucho mejores que los que hemos construído para eso.Cuando se muere alguien y de verdad te das cuenta, no te dan ganas de nada... Sólo de pensar. No hay nada bonito hoy, ni ayer, ni antesdeayer. Cuando alguien que la hubiera conocido piense en ella y pueda hacerlo sin angustia que te ahogue entonces sí se podrá apreciar de nuevo lo bello de su vida. Hoy que se acaba de ir todo es una puta mierda. No era mi madre, ni mi hermana, ni mi amor... Da igual, siento gran respeto y me gustaría compartir siquiera un poco de tu tristeza por su pérdida. Que inventaran una máquina y sintiera al menos una décima parte... Sí, ojalá pudiera quitarte un poco de lo que llevas encima.

Divago joder, y esto no es ni una reflexión ni un ensayo sobre nada. Es sólo un estado de ánimo que sabe agrio. Que esto está cerrado por defunción, coño. Hablar sólo una palabra de más es puro morbo asqueroso. Ya está.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Flor muy roja



CIBELES ANTE LA OFRENDA ANUAL
DE TULIPANES

Desprendida su funda, el capullo,
tulipán sonrosado, apretado turbante,
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio,
lubrica mi saliva tu pedúnculo;
el tersísimo tallo que mi mano entroniza.
Alta flor tuya erguida en los oscuros parques;
oh, lacérame tú, vulnerada, derríbame
con la boca repleta de tu húmeda seda.
Como anillo se cierran en tu redor mis pechos,
los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren
y una gota aparece en tu cúspide malva.

Ana Rosetti, 1980