jueves, 9 de abril de 2009

Miércoles santo

Miércoles Santo. El día que Judas traicionó a Cristo. Y yo adoro a San Miguel, que siempre fue mi marca de cerveza favorita.

Santa lata de medio litro, nunca me abandones, Santa lata de medio litro, descansa siempre fresca en mi nevera. Cuida de mí, cuida de mí.

Gracias San Miguel, por no dejarme caer en la melancolía barata, gracias por meter la lágrima para adentro, gracias por dejarme estar borracho, feliz, sin complejos, sin odio, sin amor, sólo estar, sin vergüenza, sin conciencia, sin moral, sin problemas… Alabado seas.

Aleja el demonio de mí. Que mañana no tenga resaca. Que mañana pueda beber igual. Y que hagas para mí de nuevo el milagro de los panes y los peces, porque se me están acabando tus divinas latas. Te rogamos, oyenos.

Santa madrugada, santa luna llena que ilumina la noche, San Robe Iniesta que estás cuando más se te necesita. Pa qué más. Felicidad embotellada, enlatada en este caso. ¿quién ofrece más? Dios, te equivocaste en crearnos sobrios, quizás así a tu hijo (con minúsculas o mayúsculas?) le hubiera importado un bledo ser traicionado, quizás así yo no debería haber esperado la cola en el Carrefour con mis cervezas, de haber sido más listo y habernos creado borrachos. Quizá hubiéramos sido más sincerros todos. Quizá hubiéramos vivido menos, con un hígado chungo, pero la sonsrisa de un niño. Quizá lo mejor lo dejas para el final, no como nosotros que lo peor de dejábamos siempre para el final, y quieres que el cielo merecido para los buenos sea una borrachera eterna. Pero dime, Dios, ¿qué pasa con los malos y pecadores? Reclamo por vía ordinaria mi derecho a la borrachera etena, si no es en el cielo en la tierra pecadora, mentirosa y taicionera.

Que no, que no, que no… que no te lleves las manos a la cabeza. Sí, tú que lees esto, que siempre hay alguien. No, no…que yo le tengo mucho respeto al alcohol. De hecho le llamo Don Alcohol. San Miguel es mi santo favorito, que Santa María, si fumo sólo, me sienta mal. Y ahora estoy más sólo que la una, que no veas cómo de sóla estaba. Claro, que siempre he dicho que mejor sólo que mal acompañada. O acompañado. ¿Dónde estaba? Ah, si, estaba justificando el dedo acusador que lo noto hasta en el ojo. Pues no, no señor, o señora, oseñorita, tampoco es un post antireligioso. Es sólo reflexiómn serena de borrachera cogida poco a poco, y Dios (con mayúsculñas siempre, no fallo una) es un adversario temible. Cuando menos le reconozco eso. Y coño, no es poco, digo yoo.

Pues miércoes santo… vaya, vaya… Principios de vacaciones. Hoy me han dado una medalla. Ganamos en el partido a los alumnos. Bahhhhhh…. Eran malísimos…. Ya no se juega en la calle y esa generacion de mierda lo nota, no les culpo, no tienen culpa de haber nacido tan tarde. Pero la medalla que yo me pongo orgulloso… un momento joer que se me ha acabao. Ya. Mierda, es la última… bueno, tampoco creo que tarde mucho en dormirme, se hace tarde y yo viejo.. Joerrrr… acabo a que me ha dado el bajón. San miguel a veces eres traicionnero, jejejejej…..Pues la medalla buena es la que significa cambiar. Cambiar. Cambiar es bueno. Y cambié. Lo maté. No lo llevé a la uvi o lo dejé en standbye. Lo maté. Y está muerto. ¿Daños colaterales? Los justos. Buen trabajo. Limpio, de profesional, y eso que en asesinar el amor soy amateur, aunque voy mejorando. Quizás sólo lo rematé en el suelo eh? Pero el caso es que ahí está, muerto. Y más vale matar la alimaña antes de que crezca y te mate a ti.
Bueno, ala, a dormir. Gracias San Miguel. Chao.


P.D.Esto era un vertedero y un invernadero de flores. NO veo las flores por ningún lado ya. Y para vomitar…. No sé, creo mejor la taza del bater. Que, joder, San Miguel, que traicionaero eres. Adiós. Fue un placer. Gracias por leerme, me sentí acompañado. De verdad. Si algún día despierto vivo pues vuelvo, mientras haya alguien que me lea. Aunque sólo sea una persona.

martes, 7 de abril de 2009

Receta con lágrimas; Recuerdos de una noche en que se dijo "siempre".

He decidido publicar esta receta con lágrimas para que las personas que las tienen, como Tani, y no saben qué hacer con ellas, les den salida. Se acumulan y al final estorban. Porque no caducan. Se acumulan y acumulan y al final es un maldito engorro qué hacer con ellas. Se pueden tirar, pero ya sabeis que hay que ser cívicos, y contaminan el medio ambiente.

Al fin y al cabo hay que comérselas, así que mejor que sea en forma de receta. Hay muchas recetas con lágrimas. Algunas tienen sabor dulce; otras saben a alegría; otras son como la comida basura, se va el sabor rápidamente; otras como el buen vino, evoca muchas cosas y deja en el paladar un sabor largo, intenso; otras simplemente saben a despedida, son recetas de ocasión; otras a remordimiento, esas son recetas obligadas; las peores son las lágrimas de odio; esta que me decido a publicar, tiene sabor agrio. No es muy sabrosa, pero es que lo malo de las recetas con lágrimas es que se cocinan desde el corazón. Yo no elegí cocinar ésta. Esta decidió que la cocinase.

RECETA CON LÁGRIMAS; RECUERDOS DE UNA NOCHE EN LA QUE SE DIJO “SIEMPRE”.

Ingredientes (para una sóla persona de aguante medio)

Dos manojos de dudas
Una pizca de cargo de conciencia
200 ml. de lágrimas
Impotencia a granel
Cuarto y mitad de miedo a sentirse sólo
Tres cucharadas soperas de nostalgia de lo que no ha pasado (si no lo encuentras, busca melancolía en estado puro, no sabe igual pero sirve)
Recuerdos de una noche en la que se dijo “siempre” (pues eso, para una persona)

Modo de preparación.
Se prepara el ingrediente principal, los recuerdos de una noche en que se dijo “siempre”, dejándolos unas horas que maceren con la nostalgia de lo que no ha pasado. Cuando los recuerdos estén bien reblandecidos se pueden empezar a preparar adecuadamente para su cocción. Se hace un sofrito con los manojos de dudas, la impotencia a granel y el miedo a sentirse sólo. Como ese sofrito es potente, tiene mucho sabor, rebájalo con un poco de cargo de conciencia. Añade el sofrito a los recuerdos extendiéndolo uniformenete y caliéntalo a fuego lento.

Verás como se van reblandeciendo aún más y comienzan a echar un líquido muy característico de esta receta con un portente aroma que impregnará toda la casa. Cuando lleve varias horas a fuego lento (si, es verdad, se tarda en cocinar todo esto) añade las lágrimas. Verás que casi lo pide el plato. Es el toque definitivo. Apaga el fuego cuando hayas añadido las lágrimas. Por tu propio bien. Deja que baje la temperatura y emplata añadiendo como decoración un poco de celos, que es el perejil de esta receta.

Como acompañamiento, para beber con este plato, aconsejo cualquier canción triste. Es un plato agradecido, irá bien con cualquiera. Por ejemplo, un bolero, un adagio, un Calamaro, un Sabina… Yo me lo como con un Bowie clásico, aunque no tenga la letra nada que ver, que tengo el día subido.

Un buen lugar para comer esta receta es la cama. Reconozco que comer recuerdos con lágrimas e impotencia y estas cosas es un poco guarro... pero es original al menos ¿verdad?

Buen provecho…

lunes, 6 de abril de 2009

miércoles, 1 de abril de 2009

El sótano

El sótano de la conciencia. Tiene muros gruesos. No está ventilado. Está oculto, a salvo de la mirada inquisitorial de los demás. Huele a humedad, está oscuro, se entra de puntillas, con cuidado, poco a poco. El sótano de la conciencia está ahí abajo. Incluso físicamente. Y está a salvo de la burbuja inmobiliaria y del bluf inmobiliario... porque todos tenemos sótano en la conciencia.

Arriba está la conciencia social, la oficial, la enseñada, la aprehendida, la heredada, la presentable, luminosa, amplia, agradable, la preparada para las visitas. La que se muestra, la que nos hace uno más del rebaño. Que nos permite hacer y decir con voz alta cualquier cosa, siempre habrá gente aplaudiendo. La conciencia que está encima del sótano la diseñamos con bonitos colores. La mía es tipo loft, me gusta pensar que no es tan tradicional, elegí una conciencia como modernilla. Esa conciencia tiene jardín. Pensando... sería la foto de la familia feliz, sonriente, con dos hijos hermosos, y perro hermoso. La foto de la familia en el jardín con perro es la conciencia que toda suegra querría para su yerno, y en el fondo, la sociedad es nuestra querida y odiada suegra, y nosotros no somos otra cosa que sus queridos y vigilados yernos.

Pero el sótano existe. Y aunque esté a oscuras, y entremos a tientas.... nos tienta. Nos llama. Nos pide que dejemos al perrito. Nos pide que entremos solos, porque al sótano de la conciencia se baja sólo. Y que dejemos arriba todo lo buenos que somos. Abajo no hay que tener la sonrisa del millón, ni contar el chiste adecuado, ni mantener la distancia de seguridad con el prójimo, ni decir las mentiras. Abajo nos quitamos la careta. Comemos grasas saturadas, bebemos, fumamos de todo... nos masturbamos, decimos obscenidades, calculamos el asesinato perfecto, la jugada imposible pero matestra. Abajo pensamos con la vecina de enfrente, deseando que vuelva desnudarse con la ventana abierta y la luz encendia... No es hablar de cuando te tocas pensando en la hermana de tu amigo..., en la mujer de tu amigo... No... Es más morboso.

Nadie está lo suficiente en el sótano para darse cuenta de su tamaño. Pero es inmenso. Tiene recovecos que ni conocíamos. Explorarlo a oscuras es emocionante, es excitante, es aberrantemente placentero...mmmmm........ Decirlo es atentar contra todos. Atreverse a decirlo te vuelve un proscrito, perseguido por la justicia moral bienpensante. Atreverse a bajar... contar que has bajado a ese sótano misterioso y prohibido. Te señalarás con el dedo hasta a tí mismo, negarás que estuviste allí ayer durante cinco minutos, hoy a la noche al meterte en la cama.

Pero me gusta el calor y el fuego. Y el lado salvaje de la vida. Y estando en el porche soleado de mi bonita conciencia, saludaddo amablemente al vecindario… cada dos por tres recuerdo un poema, escucho una canción, se me viene una idea… Y el sótano me grita ¡ven!




EL POEMA DEL MORBO

Los ojos eran extremadamente hermosos.
Los labios de una carne muy dulce.
No era, en fin, tan joven como su belleza.
Gemía, se turbaba, descendía a los sótanos
más húmedos del cuerpo,
usaba su saliva como miel,
simulaba trances de pequeña muerte,
indudablemente efímeros y ciertos. ..
Algo en él era terriblemente delicado,
algo semejaba un perfume muy oscuro
de jazmines enfermos.
Era la suavidad de un lecho de agua,
la escurridiza obsesión de las ojeras,
la blanca piel, suntuosamente condenada.
La sexualidad más sórdida se le volvía azul.
Era el fin del mundo en filo de primavera.
Sabes que no era amor, ni amistad;
sólo un placer que se mira en espejos de noche.
Únicamente esperaba deshacer tu sensualidad en sus muslos.
Cada amanecer deseaba el horror del amor romántico.
Como húmeda flora,
putrefacción, y hermosura.
Luz lunar en un valle de caricias.
Era la belleza extremadamente turbia.
Su sexo descansaba, magnífico, como un león satisfecho…
Luis Antonio de Villena

jueves, 26 de marzo de 2009

Tengo miedo de que se borren las huellas

"Caminas por la vida
dejando una profunda huella en mi.
Conclusión
la belleza pesa"

(Gonzalo de las Heras, 1998)

No sólo la belleza. El propio camino de huellas importa. La dirección marcada por las huellas. LOs momentos en que pisamos la arena juntos para dejar huellas. La comprensión. EL sentimiento de ser aliados. Cómplices, compañeros. El paraguas para quedarnos secos en la tormenta. La leña que caliente la vida cuando hace tanto frío. La felicidad, el dolor, las ausencias, la distancia, la necesidad... Todo dejó huella. Muchas. Profundas. Huellas como acantilados.

Al menos quedarían las huellas. Para siempre. Era un triunfo. "Hay quien camina por la vida sin alterar una pincelada del paisaje" (Caballos Salvajes). Yo paso por la vida sin pena ni gloria. Tú sientes que has caminado sin pena ni gloria. Nuestra pena, y al mismo tiempo nuestra gloria, era haber dejado huella.

Pero llegará la marea. Y tengo miedo a que se lo lleve todo.

martes, 24 de marzo de 2009

Cómo te envidio, Josep

El anciano del anuncio, sí. Josep Mascaró, 102 años, quizá dentro de poco 103. ¡Qué envidia! Nunca aspiré a vivir tantos años, porque jamás pensé que podría dar sentido a mi vida tanto tiempo, yo, que pensé que que a partir de los 30 no había vida. Y casi tenía razón…. Pero veo que sólo para mí, para otros no. El mayor pecado es no saber vivir, desperdiciar un tesoro, que es la vida, malgastándolo. Y sí, lo reconozco, soy un pecador, en todos los sentidos de la palabra. Pero se me cae la baba con Josep. Y con todos aquellos que viven con mayúsculas. Que te despiertes por la mañana, te levantes, trabajes, comas, andes, salgas, entres… eso no son síntomas de vida. De VIDA no, en todo caso únicamente de vida.

Y Josep me llamó la atención en el anuncio porque pensé… ahí le tienes, mira qué gracioso el viejo con los amiguetes y en bici, mira el cabrón que guasa tiene, que se descojona feliz de la vida… (perdón, pienso con muchos tacos, escribo con sólo algunos menos). Ese anuncio, el de la “chispa de la vida”. Joder, sabes que te quiere emocionar. Y lo hace. Sabes que busca la sonrisa entrañable, y lo consigue… Obra maestra de anuncio, si es que la publicidad puede ser obra maestra.



Pero lo que no sabía es que Josep hoy tiene una preocupación, además de sus últimos problemas de estómago; y es saber si podrá volver a ver a Aitana, el bebé del anuncio… Entonces… entonces se me pusieron las orejas tiesas, porque al final resulta que la publicidad, que es por esencia falsa, se convirtió en realidad. Josep, “chispa de la vida”, le anuncian el algunos blogs y periódicos. El que quedó viudo a los 57. El que ya había hecho los deberes y así su familia llega a los 70 miembros. El que el día antes de cumplir 100 años tuvo la desgracia de que muriera su novia con la que había VIVIDO 20 años… El que ese día dijo hoy es día de llorar, mañana de reír. El que por primera vez se ha subido a un avión para hacer un anuncio en el que dice debería haberos pagado yo a vosotros, no vosotros a mí. El que corre, anda en bici, echa la partida, cultiva su huerta, ¡va a clases de baile!…

Es sólo un hombre alegre. Pero yo le admiro por rebelde. Porque sonríe mucho. Y en este mundo de tristes, una sonrisa es la mayor de las disidencias.

lunes, 16 de marzo de 2009

No tengo nada que decir


No tengo nada que decir. No tengo nada que decir. Todo lo que tengo que decir es que no tengo nada que decir. Cuando uno no tiene nada que decir está un poco muerto. Sobre todo si eres un poeta frustrado. Cuando no tienen nada que decirte es aún peor. Te vuelves transparente. Y si los demás tienen algo que decir, pero a otros, es que no eres transparente, sino un obstáculo.

A veces se encuentra una sonrisa entre la basura. Hace sol. La vida te habla, y buscas a alguien para contárselo. A veces sencillamente lo gritas en silencio, como aquí. Otras veces la vida te da la espalda, sospecha de ti y te niega el pan y sólo ofrece sal. Igualmente buscas a alguien para contárselo. O lo aúllas en silencio, aquí. Cuando la vida pasa, para bien o para mal, y sólo sale silencio de las entrañas… retírate a una cueva. Sólo. Cierra la puerta. Hiberna. Sueña, aunque sea dormido, que es una forma de soñar de a cinco duros.

Si no tienen nada que decirte. Si no te buscan. O si los tienes delante y sus párpados caen pesados como juicios… quizá también estén muertos ellos. Aconséjales que se vayan a hibernar, y soñar, aunque lo hagan dormidos. Si lo que pasa es que su mirada se ilumina con otros. Si la sonrisa forzada sale natural con otros. Si los silencios que hablan por los codos sólo son contigo… Entonces amigo, el que debe retirarse eres tú. Aprende a irte cinco minutos antes de que te echen. Aprende a que te echen de menos antes de que te echen de más.

Porque cuando no hay nada que decir, estarás muerto. Pero cuando no tienen que decirte nada sólo, únicamente a ti. Entonces… es que ya se dijo todo.

martes, 10 de marzo de 2009

Los Teleñecos tienen corazón (Over Time, Fuera de Tiempo)

A veces conviene un engaño masivo para no aceptar la realidad. Cuando viene de golpe especialmente. Es más fácil negarlo. Hacer que la vida sigue. Poner todo de tu parte para que la vida siga igual aunque haya cambiado para siempre. Si hay mal tiempo ponte camiseta corta para que salga el sol. Hace falta un tiempo en el que negarlo todo te prepara poder por fin aceptarlo.

Este proyecto de fin de carrera de tres estudiantes franceses es un homenaje dulce y lúgubre al creador de los Teleñecos, Jim Henson. Los pobres muñecos utilizan lo que les enseñó su "padre". No entienden que por mucho que hagan, se acabó.

Cuesta, duele, darse cuenta de que algo está muerto.

domingo, 8 de marzo de 2009

Por favor, absténganse los perfectos

POEMA EN LÍNEA RECTA

Jamás conocí a nadie a quien le hubiesen partido la cara.
Mis conocidos fueron siempre los mejores en todo.
Y yo, que fui ordinario, inmundo, vil;
yo, que fui un parásito empedernido;
yo, que fui siempre un tío marradísimo
que dejó de bañarse una y mil veces por pereza;
yo, que fui ridículo, absurdo;
que tropecé en las alfombras de los cócteles;
que fui grotesco, mezquino, sumiso y arrogante;
yo, que fui insultado y no dije ni pío;
y que quedé peor cuando lo dije;
yo, que causé tanta risa a las camareras de los hoteles,
y me di cuenta de la coña que se traían los obreros a mi paso;
yo, que estafé, que pedí prestado y no devolví nunca;
yo, que salí corriendo cuando había pelea;
que padecí, en resumen, la angustia de las pequeñas cosas ridículas,
empiezo a preguntarme si no será mi caso un caso
único en todo el mundo.

La gente con la que me codeo
jamás hizo el ridículo, jamás de los jamases fue insultada:
nunca fue sino el número uno –todos números uno- en la vida…

Cuánto me gustaría escuchar una voz humana
que no me confesara un pecado, sino una infamia;
que no me contase una violencia, sino una cobardía.
Pero ¡cá!, de eso nada: todos son fabulosos, según veo.
¿No habrá nadie en el mundo capaz de confesar que alguna vez fue vil?

Mis hermanos los número uno…

¡A la porra, estoy hasta aquí de semidioses!
¿Dónde andará la gente vulgar de este ancho mundo?
¿Será posible que sólo yo sea vil y me equivoque?

Admitirán que no los quisieron las mujeres;
aceptarán, incluso, que fueron traicionados
pero ridículos… ¡nunca!

Y yo, que fui ridículo sin haber sido traicionado,
¿cómo puedo tener la osadía de dirigirme a mis superiores tan campante?

Yo, que fui vil, literalmente, vil
en el sentido peor de la palabra

Víctor Botas (recreación basada en obra de Álvaro de Campos)

jueves, 5 de marzo de 2009

Días lluviosos, grises, calándote el alma
Escuchar el balar de las ovejas del rebaño
Joderse y aguantarse, tú balas también
A veces desafinas y no es consuelo
Rabia callada no es rabia, es derrota asumida
Ser oveja negra no te aleja del rebaño
El día pasa pero no pasa nada

Llorar no te hace más humano
Lloraba también Hitler escuchando a Wagner
Este rebaño es cómodo, aunque desafine
Valiente es el salmón que muere en el empeño
Algunas veces dan ganas de morir en el empeño
Roncando no se sueña

viernes, 27 de febrero de 2009

Nel el Vieju

La flor que hoy quiero compartir es doble. El fin de semana pasado, en el monte, muy arriba, donde casi no hay nada ni nadie, se cruzaron unos corzos delante de mí. Eram tres. Corrían monte abajo, elegantes, a grandes zancadas. Yo, extraño y patoso en ese lugar, me quedé como paralizado. Bonito, un pequeño momento mágico pensé… Les miré a los ojos negros, ellos en su carrera también miraron de reojo. Qué suerte, he podido ver por fin corzos a unos metros en su estado natural. No fue suerte. Era una batida con hombres (muchos, cada vez más) que detrás hacían ruido y corrían también monte abajo azuzándolos hacia la zona de tiro, cerca del valle, donde los cazadores estaban
esperando. La flor fue breve… esos instantes en que pensé que por una extraña razón (qué tonto urbanita soy cuando salgo del cemento) habían aparecido delante de mí, tan cerca.

A las dos horas, casi en el mismo lugar, el momento no fue flor, ni mágico. Fue cactus. Allí estaban, amontonados, más de tres. Con la lengua fuera. Goteando aún sangre. Y también me miró uno. Me da igual que haya sobrepoblación de corzos en el monte cantábrico. Me da igual la razón. Casi siempre me ha dado igual la razón. Sólo he visto corzos una vez, y resulta que en vez de monte era un matadero.

Por otro lado, mientras bajaba de la cumbre nevada, con el instante mágico vivido dos horas antes teñido en sangre, recordé esa canción folk de Luétiga que trata precisamente de un corzo, de nombre Nel el Vieju.Cantada en el habla cántabra de los valles profundos de la montaña (esa forma de hablar de mis abuelos)nunca la entendí demasiado bien, sólo me gustaba el estribillo. Ahora me ha dado por buscar la letra, por preguntar y traducirla, y de repente, pensando en mis corzos encima de la camioneta amontonados, me ha dado por desear profundamente que Nel el Vieju no adorne con su cabeza un bar.


Soy Nel el Viejo un corzo con con muy buena suerte
es cierto que no son casualidad mis años
en los montes de Ucieda está mi hogar
agua abundante, brotes tiernos al amanecer y al oscurecer

Una mañana muy temprano los oí llegar
eran cazadores que sabían que yo estaba aquí
Era arriesgado el moverse o hacer ruido
sus perros olfateaban muy cerca de mi, muy cerca de mi

Cuando vuelven todos los años para hacer sufrir
no entendemos que matar sea su distracción
el temblor de la tierra con sus pisadas
anunciaba que algo triste iba a suceder, iba a suceder.

Corre, corre Nel el Viejo por tu vida
los perdigones pasan por encima de ti
las cajigas y las hayas suspiran por ti
corre, corre Nel el Viejo por tu vida, por tu vida

Quizás quieren disecarme para que sea inmortal
colgando mi cabeza en la pared de un bar
toda la tarde y el invierno podreis respirar
nuestro miedo porque ya vino el tiempo del terror, tiempo del terror

A lo mejor me equivoco y no vienen por mí,
salvándome como otras veces ya pasó
los fantasmas de mis hermanos muertos por ellos
me dicen que tenía que escapar de aquí, escapar de aquí

Corre, corre Nel el Viejo por tu vida
los perdigones pasan por encima de ti
las cajigas y las hayas suspiran por ti
corre, corre Nel el Viejo por tu vida, por tu vida


Letra de Nel el Vieju original

miércoles, 25 de febrero de 2009

¡Abajo la dictadura metrosexual!



Norman Pleaceplas es un canadiense de 62 años que se ha hecho archifamoso [...] por su decisión de demandar a los grandes estudios de cine norteamericanos, alegando que años de consumo de comedias románticas le han convertido en un perfecto imbécil. Toma castaña. Sus abogados piden catorce millones de dólares y las seis temporadas completas de Los Soprano en DVD. "Más el apéndice", precisa Pleaceplas, escamado por si le timan los últimos seis capítulos, que vienen en pack aparte.

La suya es una de esas demandas que pueden crear precedentes, míster Pleaceplas.

Ojalá. Los productores de cine deberían pagar sus responsabilidades. La humanidad se ha cretinizado. Y yo con la humanidad. Nos creemos que la vida son noventa minutos de amables equívocos que acaban en bod. La vida no es así.



Usted no cree en la pareja, la belleza del matrimonio...

¡Y sí! Por supuesto. El matrimonio es hermoso. El matrimonio tiene algo de contrato pornográfico: quiero sexo, pido sexo, tengo sexo. El matrimonio es sexo sin amor. ¿Puede haber algo más limpio?



Es usted un descreído, entonces.

No, no, sucede que cada cosita en su sitio.



¿Qué quiere decir?

Que el amor está muy bien para lo que está, pero yo me meto en las páginas de buscar pareja en la web, y los hombres más visitados tienen un rabo de toro y las más visitadas son macizas veinteañeras. Después miraba los cuestionarios femeninos y todas decían que en un hombre esperan que las haga reír. Ya. Será que hacen cosquillas con el trasto, porque el más exitoso no es un payaso, sino míster tranca.


También los hombrees heterosexuales valoran mucho la conversación y las mujeres más solicitadas...

Ya le digo. Una delantera que ni te cuento, y un perímetro cular de aquí te espero. ¿Eso es el amor? Yo me siento estafado. Toda mi vida buscando pareja de comedia romántica. ¿Sabe cuántos chistes blancos me sé?


Ni idea.

Y no sólo eso: sé decir "cariño", "amor mío", "pichurrina", "caramelito", "dulce de miel de mi corazón", y no sé cuántos apelativos cursis más. En 2004 tuve el récord Guinnesss de nombrecitos cursis, y gané el campeonato absoluto con "chinchirrupinita mía".


Jopetas.

Como lo oye.


¿Qué quería decir usted con "chinchirrupinita"?

Nada, esas cosas que se dicen.


Ya.

Y aprendí a tocar la guitarra, y a cantar al sol y la lluvia. ¡Bah! Todo para nada.



Pleacepas ha tenido algunas experiencias de pareja complicadas. Hoy, su fuerte es la masturbación, dentro de lo que cabe, pero en su horizonte vislumbra una vida de multimillonario en una playa templada del Caribe.


¿En compañía de alguna mujer?

Pues sí, claro, concretamente de una maciza con unas tetas así de grandes. ¡Basta de dictadura metrosexual! ¡Basta de fingida delicadeza! Soy soez, asqueroso y sucio.


Enhorabuena por haber salido del armario.

A todos los hombres se lo digo: abajo el prototipo delicado de comedia romántica. Espero que los estudios de cine proporcionen el final feliz con el que me han estafado durante años.


Pero si, finalmente, la vida de usted tiene un final feliz, indemnización millonaria, playa del Caribe, final de comedia romántica, ¿no se sentirá obligado a devolver el dinero?

Súbete aquí y verás Ottawa.


Imaginaciones mías por Toni Martínez (El País Semanal, 18 enero 2009)

lunes, 23 de febrero de 2009

Revolucionay Road, la olvidada de esta noche de premios.

Mientras escribo esto debe estar comenzando la ceremonia de entrega de los Óscars. Bien, tengo muchas ganas de ver la mayoría de las nominadas, este año se comenta que el nivel ha estado muy alto. Pero de todos modos uno, que ya comienza a no ser jove, ha visto suficiente otros años como para saber que hay una película que será injustamente tratada. LLevo en el alma a mi Walle, pero al menos lleva seis nominaciones... Pero la semana pasada vi una película que sencillamente es una bofetada. Un dedo en el ojo. Un Pepito Grillo en la conciencia. Vinagre en las heridas. Acidez pura. Una película en la que sin aparecer vísceras o asesinatos, te entran ganas de mirar a otro lado y taparte los oídos. Revolutionay Road, con Di Caprio y K.Winslet, sí, como en Titanic, pero al revés...

Sin duda no merece tres nominaciones (dos de ellas técnicas), y mucho menos aún no merece no estar nominada como mejor película, una cinta que provocó en el cine algo que la última vez que me pasó fué en una sesión para adolescentes (yo también lo era eh?); que los espectadores estuvieran cucicheando continuamente, murmullos, bufidos... O te gusta o no te gusta, como se dice tantas veces, pero no te deja indiferente. Imposible si tienes más de 25 años y te planteas algo en tu vida.

Este post es sólo para deciros que existe una flor extraña y llamativa. Quizá no sea bella, quizá no huela bien, pero sin duda es una flor que en medio de la pradera monótona llama mucho la atención. Con el tema universal de qué hacer con tu vida. Una pareja especial, que se ha quitado la venda, que sabe que la vida es más que vivir para trabajar, la casa a las afueras y la foto familiar con los niños para, se mira al espejo y se hace muchas preguntas. ¿En qué nos hemos convertido? ¿Tiene solución el que seamos hoy en día todo lo que nunca quisimos ser? ¿Dónde está la persona que conocí? ¿Eres un peso muerto en mi vida? ¿Dónde están todos los sueños? Ese es el punto de partida aparentemente manido, tratado, no tan "peligroso", no tan atractivo, como dice este Alejandro que debía tener buen día en el cine y quiere contagiarlo. No.

El directo San Mendes, al que le debe gustar despertar a la adormecida y autocomplaciente clase media con aspiraciones de vida interesante como demostró en American Beauty, convierte esta película en un arma de destrucción masiva. Y coloca además como personaje aparentemente secundario a un "loco" que es lo más cuerdo que he visto en mi vida para disparar bombas de racimo contra la rutina, las excusas, los autoengaños, la falsa moral, la mediocridad reinante, el pecado de no hacer nada con nuestras vidas... Nada más y nada menos que eso. Una película que yo comparo con el amigo borracho que en la cena inocua de colegas le da por soltar las verdades que no quiere escuchar y que convierte el pase de videos del anodino viaje de novios de la pareja anfitrona (coñazo de pareja) en un juicio sumarísimo.

El mérito de la peli no está en decirlo. Sino en que no sepas qué puede pasar con esa pareja tan guapa y "especial" que quieren, o parece que quieren, cambiarlo todo. Te atrapa, te sientes desgraciadamente identificado, ves situaciones idénticas en mil personas conocidas, pregunts si el tal San Mendes te conoce, dudas de que realmente la pareja estable y pura exista, te da asco, comprendes, tienes miedo, oyes a tu alrededor como las personas de la sala están enganchadas como a una droga a algo que les hará discutir con su pareja... Es una simple historia de pareja, sin adornos florales, y sin embargo vives un torrente de sensaciones y pensamientos mientras buscas en tu interior desesperadamente algo que te convenza de que tú no eres así.

Nunca me ha gustado aconsejar cine. Me sentía responsable de que no gustara, de hacer perder el tiempo, de que se acordasen de mi... Esta vez siento la necesidad de compartirla. Existe esta flor rara, id a verla. Cuidado, no aconsejable para parejas estables que un día prometieron no seguir al rebaño, no vaya a ser que lloren. Mucho, y no de emoción.

lunes, 16 de febrero de 2009

El lobo y el cervatillo (y IV)

Este cuento se está volviendo borroso. No lo recuerdo bien. Lo cierto es que hay quien dice que una noche de luna llena, cuando más se necesitaban el lobo y el cervatillo... Pues... hubo un mordisco. Y mucha sangre. Y miradas de incredulidad. Mucho ruido, grandes silencios. Rastro de sangre. Alguien huyendo sin encontrar lugar. Aullidos cortos y gemidos largos. Dicen que se alteró el bosque, que al olor de la sangre acudieron otros ojos en la oscuridad que brillaban a pesar de la luna llena. Que en el cielo aparecieron buitres. Que la sangre se diluyó en lágrimas. Que dejó de ser un cuento para ser un documental excesivamente realista y morboso de National Geographic. Quizá fuera precisamente la luna llena, quizá el destino, quizá se acabó la buena suerte, quizá la naturaleza se impuso a la magia... quién sabe.

Hay quien dice que fue el lobo el que mordió. Claro, quién iba a morder. Nadie sabe por qué lo hizo. Los que tienen prisa diecn que fue su naturaleza corrupta y diabólica. Que no lo mató de milagro. Que un lobo siempre muerde. Los que quieren magia dicen que el cervatillo se metió en una trampa, para cazadores, y quedó atrapado en una pata sin poder salir.

El lobo había decidido que había llegado el momento. Mordería, como los otros, por mucho daño que le hiciera. Se acercó y para darse valor gruñço y enseñó los dientes como si fuera un enemigo. Y rápidamente, en unos segundos que parecieron años, la arrancó la pata a mordiscos. Cerrando los ojos, para no ver el gesto de dolor, los ojos tan abiertos del cervatillo que no comprendía nada.

Y así quedó, el cervatillo libre por fin y tirado en el suelo desangrándose. Y el lobo con la boca llena de sangre. "Es un buen momento para marchar", pensó. La próxima vez sería peor, me comería hasta su corazón. En esta versión del cuento el lobo se muere comiendo hierba y frutos. Y decide volver con la manada, que, mal que bien, era su lugar natural. En esta versión el cervatillo queda cojo de por vida, desconfiado, huraño, viejo... Hasta que encuentra por fin otro ciervo.

Otros dicen que el cervatillo, cojeando a duras penas, salió días después por el bosque, llamando al lobo. Que lo encontró. Que le dijo "la culpa es mía por meterme en la trampa, volvamos a protegernos". Y que el lobo, de nuevo callado y mirando al suelo, asintió con cara arrepentida, pensando "lo que no sabes es que yo te llevé ahí". Y siguieron... olvidándose del mordisco, de la carne y los dientes... esperando que pasase el tiempo para no necesitarse tanto.


Las versiones infantiles del cuento son aún más mágicas que el cuento ya de por sí. Un cervatillo y un lobo caminando por el bosque, lo que hay que ver... En estas versiones, el lobo muta. Se vuelve cervatillo. Las últimas que he escuchado hablan incluso de que el cervatillo, harto de esperar a que aparezca el animal adecuado, consigue volverse lobo. Son las versiones que están intentando llevar al cine Disney. Hablan de lobeznos adorables o de cervatillos preciosos...

No sé dónde está ese bosque. Pero me gustaría encontrarlo. Para comprobar por mí mismo cuál fue el final del cuento...

miércoles, 11 de febrero de 2009

La gente tiene cuchillos en las manos

La gente tiene cuchillos en las manos.
Habitaciones a oscuras,
sangre en las paredes,
jóvenes amantes,
asesinos familiares.
La gente tiene cuchillos en las manos
y juega a acariciarse

David Eloy Rodríguez Ramajo, 1995

martes, 10 de febrero de 2009

El lobo y el cervatilo (parte III)












El lobito vegetariano y el cervatillo inocente vivieron felices. No cruzaron los dedos porque no podían pero cerraron los ojos muy fuerte. Uno para que no sucediera que ese lobito no fuera un animal cualquiera, el otro para no verse un día con los dientes ensangrentados. Uno le lamió las heridas, el otro le enseñó los claros más bellos del bosque. Uno aullaba de placer a la luna, el otro se sentía por fin feliz. Dormían juntos, acurrucados el uno junto al otro, dándose calor, porque en ese bosque hacía mucho frío. Juntaban sus naricillas, ronroneaban como gatitos, movían sus rabos, se daban de comer. Se alimentaban y se admiraban. Se sentían los animales más felices y daba igual que fueran la extraña pareja. Soñaban juntos con otro bosque aún mejor, lleno de mariposas y flores, con más calor... Pero vivían. Con mayúsculas. Se hacían promesas de protección eterna, porque quizás, al fin y al cabo... ellos, que habían sido el cervatillo sólo y mordido y el lobito peligroso, no habían nacido para ser felices.

Por eso el lobo le dijo un día "no sé... quizás con otro cervatillo serás más feliz". A lo que el cervatillo contestó "no hay cervatillos, no los he visto, quiero que seas tú". Por eso el cervatillo le dijo otro día "si quieres seguir a la manada y eres feliz así, no dudaría en quedarme sólo otra vez". Y el lobo le mandaba callar.


Y lo cierto es que el miedo entró en ese bosque como un mal presagio. Antes sólo vivían pero vivir con miedo es vivir a medias. Empezaron a mirarse en los charcos. No habían parado a mirarse a sí mismos antes. Y el cervatillo vió a su lado un animal con dientes hermosos y ojos que no mentían; pero colmillos afilados y ojos que brillaban en la oscuridad. Y el lobo vió a su lado un animal bello y débil al que proteger... pero con carne sabrosa. Y él se reconoció. Sí, no era un lobito bueno, porque los lobitos buenos no existían. Y si existían, no se acercaban a la carne.

Desde entonces, la extraña pareja comenzó a hacerse más promesas. “Siempre que me necesites, aúlla”, le dijo el cervati. “Siempre que te muerdan, búscame”, le dijo el lobo. “Me gustas porque eres como yo, a nadie le gusta oler las flores y mirar a la luna conmigo”, le dijo el cervatillo. “Lo que no quieres decir es que ya sabes que los lobos también mordemos”, calló triste el lobo. Y sólo dijo "Ojalá un día por fin tengas buena suerte".

Y cuando también se puso triste el cervatillo y adivinó el adiós tan lento y doloroso... y habló de que el lobo dejaría marca en su vida... éste se acordó de que le gustaban sus dientes.

viernes, 6 de febrero de 2009

Premonición

—No se preocupe. Todo saldrá bien —dijo el Verdugo.
—Eso es lo que me preocupa —respondió el Condenado a muerte.

Orlando Enrique Van Bredam (Argentina): "Preocupación" de La vida te cambia los planes (1994).

jueves, 5 de febrero de 2009

El lobo y el cervatillo (parte II)

Y el lobo dijo; Hola... eres un cervatillo precioso.
Y el cervatillo dijo; Tú eres un animal muy curioso, nunca había visto a nadie como tú.
Y el lobo; Pues soy un lobo, y soy peligroso.
Y el cervatillo; ¿Peligroso? ¿Por qué? Me encantan tus dientes.
Y el lobo; Y a mi tu carne...
Y el cervatillo; ¿Quieres acompañarme? Me siento sólo y todos los animales que conozco me hacen daño. Pero yo sé que alguno habrá que pueda acompañarme. Quiero correr por el bosque, chapotear en los charcos, dormir con el calor de alguien, dejar de mirar la luna solo para que así parezca más bonita. Pero sólo quieren morderme...
Y el lobo; Yo quiero ser un lobo bueno...
Y el cervatillo; ¿No decías que eras peligroso? Naaa... veo en tus ojos que eres bueno. Los ojos nunca mienten.
Y el lobo; Otras veces mintieron o no miraste a los ojos.
Y el cervatillo; Bueno... antes era más pequeño... Pero ahora sé lo que quiero y cómo lo quiero. Venga lobito bueno, acompáñame...

Y el lobo de repente sintió la tentación de servir para algo que no fuera comer hierba y frutos. Protegería al cervatillo. Lo defendería de los peligros del bosque, haría todas esas cosas que sonaban tan maravillosas con él. En el fondo, al lobo no le gustaba la manada. Y el cervatillo tenía una alegría contagiosa.

Y el lobo dijo; No será como con los otros animales.
Y el cervatillo dijo; Lo sé, es lo que quiero...
Y el lobo; ¿Quieres matarte?
Y el cervatillo; Estoy harto de estar sólo. Si me mato es cosa mía. Pero tranquilo lobito, no me matarás... Tus ojos no mienten. Me lamerás las heridas de los otros animales. Y yo me portaré muy bien conmigo, ya verás cómo nos cuidaremos los dos, cómo seremos felices juntos.

El lobo sencillamente asintió. Aulló de felicidad. Se le olvidó que era un lobo. "Todo saldrá bien", se decía. Y el cervatillo movió su corta cola y comenzó a pensar que realmente aquello que había dicho era cierto. Le gustaban sus dientes y sus ojos no mentían.

Todo el bosque para ellos, la extraña pareja.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Introducción

Uno tenía los colmillos largos y afilados. Otro tenía la piel blanda y suave. Estaban hechos el uno para el otro.

martes, 3 de febrero de 2009

El lobo y el cervatillo (parte I)


Érase una vez un lobo hambriento. LLevaba mucho tiempo pasando hambre, pues este lobo sabía que era peligroso, todo el mundo hablaba mal de él y tenían razón. Él sabía que tenía unos colmillos terribles, que era capaz de matar con hincar las fauces una sóla vez. El lobo no quería hacer daño. Le daba miedo llenarse la panza y luego sentirse desgraciado por haber matado. Él comía y comía hierba y frutos. Eran asquerosos para el lobo pero hacían olvidar al menos por un momento esa sensación de vacío que sentía en el estómago. El lobo definitivamente no era normal, lo sabía y no se acercaba a nadie. El hambre iba a más y a veces se relamía pensando en un suculento bocado de carne fresca que casi había olvidado. Carne fresca... Mmmmm... Pero no. El lobo sabía que los otros lobos comían carne, que estaba deliciosa, se le caía la baba viendo cómo a sus hermanos de manada les corría la sangre por el hocico. Pero él sabía que su vida sería de hierba y frutos. Hubiera querido ser otro animal, pero era un lobo. Al menos, se consolaba, no he matado a nadie..

Y también había un cervatillo. Era muy joven. Había acabado apenas la adolescencia. Era un cervatillo muy bello. Estaba sólo... Su familia había desaparecido, y hacía mucho tiempo ya que vagaba sólo por los bosques. Buscaba otros cervatillos con los que jugar, con los que charlar, con los que vivir como cervatillo que era. Le encantaba oler las flores y tenía muy buen olfato. Pero no para los animales. Este cervatillo tenía un defecto. No distinguía un cóndor de un ciervo. No distinguía un cuervo, un buitre, de una simple chinchilla. El cervatillo se sentía tremendamente sólo, por eso buscaba compañía en cualquier animal, sin conocer que la fauna está llena de peligros. Los vampiros le chuparon la sangre, los zorros le engañaron, las comadrejas hablaban mal de él... El cervatillo era desgraciado... Sólo encontró una hiena que parecía que reía... Esa hiena fue su compañía pero claro, las hienas hacen daño y a veces mordía. Aun cuando no deseaba la compañía de la hiena, ésta encontraba siempre al cervatillo y le mordía.

El lobo buscaba hierba pensando en carne. Y el cervatillo tenía la esperanza de encontrar al animal que le acompañase y pudiera vivir con él. Estaban destinados a encontrarse. Y se encontraron...

jueves, 22 de enero de 2009

Bello, triste, contradictorio... ("Hallelujah" de Jeff Buckley)

Jeff Buckley murió en 1997 a los 30 años. Él es el intérprete de este tema de Leonard Cohen. Cuando tras publicar su disco "Grace" en 1994 (estilo único, grandísima influencia, atemporáneo)parecía que iba a comerse el mundo, se le atragantó. A veces cuando estamos objetivamente bien, algo dentro nuestro se rompe. Y nadie lo entiende. Quizá sí, si se pone a todo volumen este tema. Quizá fuera el recientemente descubierto desorden bipolar que le habían diagnosticado, quién sabe. Se sabe que feliz no era, y que se metió vestido de repente en aquel río mientras escuchaba con su amigo a Led Zeppellin.

Él sí cambió una pincelada del paisaje para siempre. Con este "Hallelujah". Que se te mete en los huesos y te cala más que esta maldita lluvia de invierno. El aleluya del orgasmo dicen. Dios, el amor, el sexo, la pena, el pasado... más no se puede pedir a una letra. Que no hace falta entenderla para entenderla.


He oído decir que hubo un acorde secreto
que David tocó y complacía al señor
pero en realidad no te preocupa la música ¿verdad?
Bien, era algo así como:
la cuarta, la quinta
cae la menor, sube la mayor
El rey confundido componiendo el aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Bien, tu fé era fuerte pero
necesitabas la prueba
La viste bañándose en la azotea
su belleza y la luz de la luna
te deslumbraron
Te ató en la silla la cocina
rompió tu trono y cortó tu pelo
Y en sus labios dibujó el aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Nena, yo estuve aquí antes
Conozco este lugar
y he pisado este suelo
Solía vivir sólo antes de conocerte
He visto tu bandera sobre el arco de mármol
pero el amor no es una marcha victoriosa
Es un frío y roto aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Hubo un tiempo en que me contabas
qué pasaba ahí abajo
pero ahora nunca te muestras a mí ¿verdad?
¿Recuerdas cuando me movía dentro de tí?
y la paloma santa se movía también
y cada aliento que dibujamos era aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Bien, quizás hay un Dios arriba
pero todo lo que alguna vez aprendí del amor
era como disparar a alguien quien tú no imaginabas
No es un llanto lo que escuchas en la noche
No es alguien que ha visto la luz
Es un frío y roto aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...


Escucho esto obsesivamente a estas horas de la mañana porque es bello. Y coño, como voy de víctima, porque es triste. Y los que están a mi alrededor, todos, también están tristes. ¿La tristeza compartida es mitad de tristeza o se contagia aún más? Lo escucho porque es una contradicción (orgasmo en una candión que parece a ratos religiosa?) y porque este día ha sido bello, triste y contradictorio. Que suene, otra vez más, ese frío y roto, aleluya...

miércoles, 21 de enero de 2009

De qué sirven las palabras

Hoy la vida es como un gran salón abarrotado
donde se bailan tangos por parejas
siempre al compás de la orquesta
Y tú te sientes una baldosa

De qué sirven las palabras cuando estás arreglada, dispuesta, sonriente, con tu perfume preferido, con ese vestido que sabes que te sienta tan bien, con la mejor de tu mirada en la recámara... Y no puedes bailar. Cuando se te van los pies, cuando sabes que esa canción la bailarías como nadie, que la disfrutarías mejor que cualquiera de los que están ahí, la lado tuyo.

De qué sirven.... si pasa el tiempo... y te sientas... y sigues moviendo el pie, aún queda tiempo... Pero no puedes bailar. No termina de llegar... Sigue pasando el tiempo, no importa, llegará... Pero la sonrisa desaparece. Ellos siguen bailando... joder, parece que baila todo el mundo... Menos tú.

Te sientas en el suelo... Algunos se acercaron, mejor olvidarlos. Tampoco pides tanto, tampoco pides al mejor bailarín... Pero les echas, o se van, al fin y al cabo si te van a sacar a bailar por bailar no sirven. O sienten la música en sus entrañas o no sirven.

Él parece que no llegará... No lo entiendes... De sentarte en el suelo, terminas sintiéndote baldosa... Incluso tienes miedo de llegar a ser invisible en esta fiesta. Que terminen pisándote.

De qué valen entonces las palabras. Si suena la música y quieres bailar. Sin mentiras piadosas, quién te puede decir algo que vuelva a ponerte sonriente y contenta con tu vestido precioso. Nadie. Nada. Las palabras no sirven. Podría decirte que te levantes de ahí, que grites y digas, "ojo, a mi no me pisa nadie, porque soy muy grande...", que no esperes a nadie, que a tí la única que te espera es la vida, que quedan muchos tangos por venir...

Para qué... si de verdad sabemos que no hay nada que decir.

martes, 20 de enero de 2009

Mi bivalvo

Es Venus, el amor y la belleza, es el mar lejano, es refugio, es mi hogar, es salado, es pegajoso y atrapa, es un animal, es oscuro y es brillante, se abre y me atrapa, es esencia, el milagro de la vida, mi alimento, es símbolo, es húmeda, es secreto, es cebo, es sonido, es pegamento, es placer, es sagrada, es poder…

viernes, 16 de enero de 2009

Sentirse mierda (parte II)

O cuando te hacen sentir una mierda. O cuando te convencen de que lo eres; o te dejan herido de por vida; o cuando una mentira mil veces dicha se convierte en verdad; o cuando te miras en el espejo deformado de otro y sólo ves mierda; o cuando sientes miedo de que te hayan convertido en mierda de verdad; o cuando quieres creer los cuentos pero la mierda nunca sale en los cuentos; o cuando en el cuento te sientes Fiona; o cuando ya no te crees bonito, porque lo malo ya te hizo parecer mierda; o cuando sueñas con no ser mierda pero te recuerdan que sólo eres eso; cuando pides perdón por creerte mierda a todo el mundo; cuando tienes miedo a que al final alguien tenga razón, no vaya a ser que todo lo que ha pasado sea porque eres una mierda.

Y uno se prepara para vivir así, intentando en el día a día que cuando te dicen "mierda" no lo oiga nadie más... O se te olvide pronto.

Pasan los años. Ya no duele que te hagan sentir mierda. Duele que alguien no te vea así y seas incapaz de vivir como flor.

Esta vez no te da igual, nunca te dará igual, como a Nicolas Cage en "Leaving Las Vegas", pero es lo mismo.


MAMÁS Y PAPÁS - MUMMIES & DADDIES (2008) - video powered by Metacafe

lunes, 12 de enero de 2009

Sentirse mierda (parte I)

Leaving Las Vegas (1995) presenta la típica imagen del amor imposible. El borracho que sabe que no le queda más que hacer que morirse rápido y bien en la catedral del vicio, y la prostituta sóla y sin esperanza que sólo quiere que la quieran, da igual quién, da igual cómo. Un amor sin futuro que sólo durará lo que tarde Nicolas Cage (Ben) en terminar de matarse. No sé por qué nos atraen los antihéroes. Los perdedores absolutos que se regodean en la derrota. Los que asumen que no tienen nada bonito que aportar,a veces ni un bonito cadáver. Los que se rinden y lo cantan a los cuatro vientos. Los que ni sufren ya por ser la mierda que son. Los que no se avergüenzan, eso sí, de ser esa mierda. Sólo víctimas de sí mismos, que apuestan por el "cuanto peor, mejor". Los que no se quieren morir un poquito cada día, sino de golpe, o a golpes.

Nadie quiere ser Ben en Leaving Las Vegas, pero atrae... Nadie quiere tragedias en su vida, pero en el fondo, muchos nos sentimos identificados. Nadie admira a los que dejan de luchar, son proscritos de la sociedad, y quizás en el fondo nos dan envidia. Al fin y al cabo se liberaron de la pesada carga de tener que aguantarse 24 horas al día. Hay que ser muy valiente para ser del todo cobardes.


"He venido a Las Vegas a matarme bebiendo" (Ben)

"No sé, no no recuerdo si empecé a beber porque me dejó mi mujer o si mi mujer me dejó porque empecé a beber. Me importa una mierda." (Ben)

"Sera: Oye Ben, ¿hasta cuándo tienes pagado el motel?
Ben: ¿Por qué lo preguntas?
Sera: Porque creo que deberías ir allí y traerte tus cosas aquí.
Ben: Sera... Sera.... estás loca!
Sera: ¿Por qué?
Ben: No crees que te resultaría aburrido vivir con un borracho?
Sera: Es eso lo que quiero.
Ben: Todavía no has visto lo peor. Estos días he estado bastante controlado. Lo tiro todo al suelo y no haga más que vomitar... sin embargo, me encuentro bien. Eres como un antídoto que mezclado con alcohol me mantiene en equilibrio. Sin embargo eso no durará siempre.
Sera: Como quieras... Está bien... ¡vuelve a tu motel!... y yo volveré a mi brillante vida solitaria. Con el único aliciente de encontrarme en casa pasta dentrífica... para quitarme el mal sabor de boca. Estoy harta de estar sola... Estoy harta de esto...... ¿No te gusto, Ben?
Ben: Oh, Sera, lo que tú no entiendes es que yo no... yo no....
Sera: ¿Qué!!?
Ben: Nunca... nunca me... pidas que deje de beber. ¿Has entendido?
Sera: Sí... lo he entendido (...)"

"¿Eres deseable? ¿Eres irresistible? Si bebieras conmigo Bourbon, si pudiera sentir el picante de tu boca al besarme, sentir tu cuerpo desnudo oliendo a Bourbon mientras follamos, me vendría bien y así aumentaría mi estima por tí. Si derramaras Bourbon sobre tu cuerpo diciendome: bébete ésto, sí... te abrieras de piernas y el Bourbon fluyera por tus pechos... y tu coño y dijeras bébetelo... entonces podría enamorarme de tí... porque entonces tendría un buen motivo para limpiarte y eso, eso... demostraría que sirvo para algo. Te lamería entera para que pudieras irte a follar con otro." (Ben)

Por cierto, el guinista de esta película se suicidó antes de que se estrenara...

miércoles, 7 de enero de 2009

Mujer herida

El amor hiere a las mujeres
y tú eres la más herida en el país
que para tí he formado.

La realidad fluyente, el correr
de los días ha aumentado
la suerte que padeces. He querido
hacerte feliz sobre las aguas amargas,
sobre los bosques del sentido
y sobre todo aquello que impidiera
el establecimiento de la dicha.

No lo he logrado. Es inútil
que me digas que sí,
que para aseverarlo exhibas tu cabello,
tu cuerpo insuperable y tus ojos
atónitos y grandes.

Amor mío, perdóname, perdóname.



Óscar Acosta, 1962