jueves, 22 de enero de 2009

Bello, triste, contradictorio... ("Hallelujah" de Jeff Buckley)

Jeff Buckley murió en 1997 a los 30 años. Él es el intérprete de este tema de Leonard Cohen. Cuando tras publicar su disco "Grace" en 1994 (estilo único, grandísima influencia, atemporáneo)parecía que iba a comerse el mundo, se le atragantó. A veces cuando estamos objetivamente bien, algo dentro nuestro se rompe. Y nadie lo entiende. Quizá sí, si se pone a todo volumen este tema. Quizá fuera el recientemente descubierto desorden bipolar que le habían diagnosticado, quién sabe. Se sabe que feliz no era, y que se metió vestido de repente en aquel río mientras escuchaba con su amigo a Led Zeppellin.

Él sí cambió una pincelada del paisaje para siempre. Con este "Hallelujah". Que se te mete en los huesos y te cala más que esta maldita lluvia de invierno. El aleluya del orgasmo dicen. Dios, el amor, el sexo, la pena, el pasado... más no se puede pedir a una letra. Que no hace falta entenderla para entenderla.


He oído decir que hubo un acorde secreto
que David tocó y complacía al señor
pero en realidad no te preocupa la música ¿verdad?
Bien, era algo así como:
la cuarta, la quinta
cae la menor, sube la mayor
El rey confundido componiendo el aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Bien, tu fé era fuerte pero
necesitabas la prueba
La viste bañándose en la azotea
su belleza y la luz de la luna
te deslumbraron
Te ató en la silla la cocina
rompió tu trono y cortó tu pelo
Y en sus labios dibujó el aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Nena, yo estuve aquí antes
Conozco este lugar
y he pisado este suelo
Solía vivir sólo antes de conocerte
He visto tu bandera sobre el arco de mármol
pero el amor no es una marcha victoriosa
Es un frío y roto aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Hubo un tiempo en que me contabas
qué pasaba ahí abajo
pero ahora nunca te muestras a mí ¿verdad?
¿Recuerdas cuando me movía dentro de tí?
y la paloma santa se movía también
y cada aliento que dibujamos era aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Bien, quizás hay un Dios arriba
pero todo lo que alguna vez aprendí del amor
era como disparar a alguien quien tú no imaginabas
No es un llanto lo que escuchas en la noche
No es alguien que ha visto la luz
Es un frío y roto aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...


Escucho esto obsesivamente a estas horas de la mañana porque es bello. Y coño, como voy de víctima, porque es triste. Y los que están a mi alrededor, todos, también están tristes. ¿La tristeza compartida es mitad de tristeza o se contagia aún más? Lo escucho porque es una contradicción (orgasmo en una candión que parece a ratos religiosa?) y porque este día ha sido bello, triste y contradictorio. Que suene, otra vez más, ese frío y roto, aleluya...

miércoles, 21 de enero de 2009

De qué sirven las palabras

Hoy la vida es como un gran salón abarrotado
donde se bailan tangos por parejas
siempre al compás de la orquesta
Y tú te sientes una baldosa

De qué sirven las palabras cuando estás arreglada, dispuesta, sonriente, con tu perfume preferido, con ese vestido que sabes que te sienta tan bien, con la mejor de tu mirada en la recámara... Y no puedes bailar. Cuando se te van los pies, cuando sabes que esa canción la bailarías como nadie, que la disfrutarías mejor que cualquiera de los que están ahí, la lado tuyo.

De qué sirven.... si pasa el tiempo... y te sientas... y sigues moviendo el pie, aún queda tiempo... Pero no puedes bailar. No termina de llegar... Sigue pasando el tiempo, no importa, llegará... Pero la sonrisa desaparece. Ellos siguen bailando... joder, parece que baila todo el mundo... Menos tú.

Te sientas en el suelo... Algunos se acercaron, mejor olvidarlos. Tampoco pides tanto, tampoco pides al mejor bailarín... Pero les echas, o se van, al fin y al cabo si te van a sacar a bailar por bailar no sirven. O sienten la música en sus entrañas o no sirven.

Él parece que no llegará... No lo entiendes... De sentarte en el suelo, terminas sintiéndote baldosa... Incluso tienes miedo de llegar a ser invisible en esta fiesta. Que terminen pisándote.

De qué valen entonces las palabras. Si suena la música y quieres bailar. Sin mentiras piadosas, quién te puede decir algo que vuelva a ponerte sonriente y contenta con tu vestido precioso. Nadie. Nada. Las palabras no sirven. Podría decirte que te levantes de ahí, que grites y digas, "ojo, a mi no me pisa nadie, porque soy muy grande...", que no esperes a nadie, que a tí la única que te espera es la vida, que quedan muchos tangos por venir...

Para qué... si de verdad sabemos que no hay nada que decir.

martes, 20 de enero de 2009

Mi bivalvo

Es Venus, el amor y la belleza, es el mar lejano, es refugio, es mi hogar, es salado, es pegajoso y atrapa, es un animal, es oscuro y es brillante, se abre y me atrapa, es esencia, el milagro de la vida, mi alimento, es símbolo, es húmeda, es secreto, es cebo, es sonido, es pegamento, es placer, es sagrada, es poder…

viernes, 16 de enero de 2009

Sentirse mierda (parte II)

O cuando te hacen sentir una mierda. O cuando te convencen de que lo eres; o te dejan herido de por vida; o cuando una mentira mil veces dicha se convierte en verdad; o cuando te miras en el espejo deformado de otro y sólo ves mierda; o cuando sientes miedo de que te hayan convertido en mierda de verdad; o cuando quieres creer los cuentos pero la mierda nunca sale en los cuentos; o cuando en el cuento te sientes Fiona; o cuando ya no te crees bonito, porque lo malo ya te hizo parecer mierda; o cuando sueñas con no ser mierda pero te recuerdan que sólo eres eso; cuando pides perdón por creerte mierda a todo el mundo; cuando tienes miedo a que al final alguien tenga razón, no vaya a ser que todo lo que ha pasado sea porque eres una mierda.

Y uno se prepara para vivir así, intentando en el día a día que cuando te dicen "mierda" no lo oiga nadie más... O se te olvide pronto.

Pasan los años. Ya no duele que te hagan sentir mierda. Duele que alguien no te vea así y seas incapaz de vivir como flor.

Esta vez no te da igual, nunca te dará igual, como a Nicolas Cage en "Leaving Las Vegas", pero es lo mismo.


MAMÁS Y PAPÁS - MUMMIES & DADDIES (2008) - video powered by Metacafe

lunes, 12 de enero de 2009

Sentirse mierda (parte I)

Leaving Las Vegas (1995) presenta la típica imagen del amor imposible. El borracho que sabe que no le queda más que hacer que morirse rápido y bien en la catedral del vicio, y la prostituta sóla y sin esperanza que sólo quiere que la quieran, da igual quién, da igual cómo. Un amor sin futuro que sólo durará lo que tarde Nicolas Cage (Ben) en terminar de matarse. No sé por qué nos atraen los antihéroes. Los perdedores absolutos que se regodean en la derrota. Los que asumen que no tienen nada bonito que aportar,a veces ni un bonito cadáver. Los que se rinden y lo cantan a los cuatro vientos. Los que ni sufren ya por ser la mierda que son. Los que no se avergüenzan, eso sí, de ser esa mierda. Sólo víctimas de sí mismos, que apuestan por el "cuanto peor, mejor". Los que no se quieren morir un poquito cada día, sino de golpe, o a golpes.

Nadie quiere ser Ben en Leaving Las Vegas, pero atrae... Nadie quiere tragedias en su vida, pero en el fondo, muchos nos sentimos identificados. Nadie admira a los que dejan de luchar, son proscritos de la sociedad, y quizás en el fondo nos dan envidia. Al fin y al cabo se liberaron de la pesada carga de tener que aguantarse 24 horas al día. Hay que ser muy valiente para ser del todo cobardes.


"He venido a Las Vegas a matarme bebiendo" (Ben)

"No sé, no no recuerdo si empecé a beber porque me dejó mi mujer o si mi mujer me dejó porque empecé a beber. Me importa una mierda." (Ben)

"Sera: Oye Ben, ¿hasta cuándo tienes pagado el motel?
Ben: ¿Por qué lo preguntas?
Sera: Porque creo que deberías ir allí y traerte tus cosas aquí.
Ben: Sera... Sera.... estás loca!
Sera: ¿Por qué?
Ben: No crees que te resultaría aburrido vivir con un borracho?
Sera: Es eso lo que quiero.
Ben: Todavía no has visto lo peor. Estos días he estado bastante controlado. Lo tiro todo al suelo y no haga más que vomitar... sin embargo, me encuentro bien. Eres como un antídoto que mezclado con alcohol me mantiene en equilibrio. Sin embargo eso no durará siempre.
Sera: Como quieras... Está bien... ¡vuelve a tu motel!... y yo volveré a mi brillante vida solitaria. Con el único aliciente de encontrarme en casa pasta dentrífica... para quitarme el mal sabor de boca. Estoy harta de estar sola... Estoy harta de esto...... ¿No te gusto, Ben?
Ben: Oh, Sera, lo que tú no entiendes es que yo no... yo no....
Sera: ¿Qué!!?
Ben: Nunca... nunca me... pidas que deje de beber. ¿Has entendido?
Sera: Sí... lo he entendido (...)"

"¿Eres deseable? ¿Eres irresistible? Si bebieras conmigo Bourbon, si pudiera sentir el picante de tu boca al besarme, sentir tu cuerpo desnudo oliendo a Bourbon mientras follamos, me vendría bien y así aumentaría mi estima por tí. Si derramaras Bourbon sobre tu cuerpo diciendome: bébete ésto, sí... te abrieras de piernas y el Bourbon fluyera por tus pechos... y tu coño y dijeras bébetelo... entonces podría enamorarme de tí... porque entonces tendría un buen motivo para limpiarte y eso, eso... demostraría que sirvo para algo. Te lamería entera para que pudieras irte a follar con otro." (Ben)

Por cierto, el guinista de esta película se suicidó antes de que se estrenara...

miércoles, 7 de enero de 2009

Mujer herida

El amor hiere a las mujeres
y tú eres la más herida en el país
que para tí he formado.

La realidad fluyente, el correr
de los días ha aumentado
la suerte que padeces. He querido
hacerte feliz sobre las aguas amargas,
sobre los bosques del sentido
y sobre todo aquello que impidiera
el establecimiento de la dicha.

No lo he logrado. Es inútil
que me digas que sí,
que para aseverarlo exhibas tu cabello,
tu cuerpo insuperable y tus ojos
atónitos y grandes.

Amor mío, perdóname, perdóname.



Óscar Acosta, 1962