miércoles, 21 de enero de 2009

De qué sirven las palabras

Hoy la vida es como un gran salón abarrotado
donde se bailan tangos por parejas
siempre al compás de la orquesta
Y tú te sientes una baldosa

De qué sirven las palabras cuando estás arreglada, dispuesta, sonriente, con tu perfume preferido, con ese vestido que sabes que te sienta tan bien, con la mejor de tu mirada en la recámara... Y no puedes bailar. Cuando se te van los pies, cuando sabes que esa canción la bailarías como nadie, que la disfrutarías mejor que cualquiera de los que están ahí, la lado tuyo.

De qué sirven.... si pasa el tiempo... y te sientas... y sigues moviendo el pie, aún queda tiempo... Pero no puedes bailar. No termina de llegar... Sigue pasando el tiempo, no importa, llegará... Pero la sonrisa desaparece. Ellos siguen bailando... joder, parece que baila todo el mundo... Menos tú.

Te sientas en el suelo... Algunos se acercaron, mejor olvidarlos. Tampoco pides tanto, tampoco pides al mejor bailarín... Pero les echas, o se van, al fin y al cabo si te van a sacar a bailar por bailar no sirven. O sienten la música en sus entrañas o no sirven.

Él parece que no llegará... No lo entiendes... De sentarte en el suelo, terminas sintiéndote baldosa... Incluso tienes miedo de llegar a ser invisible en esta fiesta. Que terminen pisándote.

De qué valen entonces las palabras. Si suena la música y quieres bailar. Sin mentiras piadosas, quién te puede decir algo que vuelva a ponerte sonriente y contenta con tu vestido precioso. Nadie. Nada. Las palabras no sirven. Podría decirte que te levantes de ahí, que grites y digas, "ojo, a mi no me pisa nadie, porque soy muy grande...", que no esperes a nadie, que a tí la única que te espera es la vida, que quedan muchos tangos por venir...

Para qué... si de verdad sabemos que no hay nada que decir.

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