jueves, 5 de febrero de 2009

El lobo y el cervatillo (parte II)

Y el lobo dijo; Hola... eres un cervatillo precioso.
Y el cervatillo dijo; Tú eres un animal muy curioso, nunca había visto a nadie como tú.
Y el lobo; Pues soy un lobo, y soy peligroso.
Y el cervatillo; ¿Peligroso? ¿Por qué? Me encantan tus dientes.
Y el lobo; Y a mi tu carne...
Y el cervatillo; ¿Quieres acompañarme? Me siento sólo y todos los animales que conozco me hacen daño. Pero yo sé que alguno habrá que pueda acompañarme. Quiero correr por el bosque, chapotear en los charcos, dormir con el calor de alguien, dejar de mirar la luna solo para que así parezca más bonita. Pero sólo quieren morderme...
Y el lobo; Yo quiero ser un lobo bueno...
Y el cervatillo; ¿No decías que eras peligroso? Naaa... veo en tus ojos que eres bueno. Los ojos nunca mienten.
Y el lobo; Otras veces mintieron o no miraste a los ojos.
Y el cervatillo; Bueno... antes era más pequeño... Pero ahora sé lo que quiero y cómo lo quiero. Venga lobito bueno, acompáñame...

Y el lobo de repente sintió la tentación de servir para algo que no fuera comer hierba y frutos. Protegería al cervatillo. Lo defendería de los peligros del bosque, haría todas esas cosas que sonaban tan maravillosas con él. En el fondo, al lobo no le gustaba la manada. Y el cervatillo tenía una alegría contagiosa.

Y el lobo dijo; No será como con los otros animales.
Y el cervatillo dijo; Lo sé, es lo que quiero...
Y el lobo; ¿Quieres matarte?
Y el cervatillo; Estoy harto de estar sólo. Si me mato es cosa mía. Pero tranquilo lobito, no me matarás... Tus ojos no mienten. Me lamerás las heridas de los otros animales. Y yo me portaré muy bien conmigo, ya verás cómo nos cuidaremos los dos, cómo seremos felices juntos.

El lobo sencillamente asintió. Aulló de felicidad. Se le olvidó que era un lobo. "Todo saldrá bien", se decía. Y el cervatillo movió su corta cola y comenzó a pensar que realmente aquello que había dicho era cierto. Le gustaban sus dientes y sus ojos no mentían.

Todo el bosque para ellos, la extraña pareja.

1 comentario:

Penélope dijo...

Sigo pensando que le hincará el diente. El cervatillo es un neurótico que se empeña en amar aquello que puede hacerle daño. Y el lobo es un perverso con tintes esquizofrenoides que se cree ser quien no es.
Mal asunto.