miércoles, 4 de febrero de 2009

Introducción

Uno tenía los colmillos largos y afilados. Otro tenía la piel blanda y suave. Estaban hechos el uno para el otro.

2 comentarios:

Monapolla dijo...

1.- ¡Dios fué tan sabio que nadie sobra en el mundo!



2.- Razón!!!, la gente más felíz y plena que he conocido suiguieron los "NOSÉQUÉ".

Penélope dijo...

Hechos para que uno destrozara al otro...
Curiosa introducción que viene después de la primera parte. Como un flashback.
Me gusta.

Pero ya sabes que sigo sospechando que esto no acabará bien...