lunes, 16 de marzo de 2009

No tengo nada que decir


No tengo nada que decir. No tengo nada que decir. Todo lo que tengo que decir es que no tengo nada que decir. Cuando uno no tiene nada que decir está un poco muerto. Sobre todo si eres un poeta frustrado. Cuando no tienen nada que decirte es aún peor. Te vuelves transparente. Y si los demás tienen algo que decir, pero a otros, es que no eres transparente, sino un obstáculo.

A veces se encuentra una sonrisa entre la basura. Hace sol. La vida te habla, y buscas a alguien para contárselo. A veces sencillamente lo gritas en silencio, como aquí. Otras veces la vida te da la espalda, sospecha de ti y te niega el pan y sólo ofrece sal. Igualmente buscas a alguien para contárselo. O lo aúllas en silencio, aquí. Cuando la vida pasa, para bien o para mal, y sólo sale silencio de las entrañas… retírate a una cueva. Sólo. Cierra la puerta. Hiberna. Sueña, aunque sea dormido, que es una forma de soñar de a cinco duros.

Si no tienen nada que decirte. Si no te buscan. O si los tienes delante y sus párpados caen pesados como juicios… quizá también estén muertos ellos. Aconséjales que se vayan a hibernar, y soñar, aunque lo hagan dormidos. Si lo que pasa es que su mirada se ilumina con otros. Si la sonrisa forzada sale natural con otros. Si los silencios que hablan por los codos sólo son contigo… Entonces amigo, el que debe retirarse eres tú. Aprende a irte cinco minutos antes de que te echen. Aprende a que te echen de menos antes de que te echen de más.

Porque cuando no hay nada que decir, estarás muerto. Pero cuando no tienen que decirte nada sólo, únicamente a ti. Entonces… es que ya se dijo todo.

6 comentarios:

ROSALÍA dijo...

Me ha encantado. Para no tener nada que decir ... está bastante bien dicho.

Monapolla dijo...

A veces no es tan malo, yo casi siempre no tengo nada que decir, pero me junto con personas que tampoco tienen nada que decir... y somos felices con sólo saber que ahí está el otro... por si algúna vez tenemos algo que decir. jojojo.

Gracias por tu comentario, efectivamente estaba hablando de un ángel, pero también un amor. Creo que tengo la suerte amar a mi propio ángel.

Nomás que con tu commentario me pusiste a pensar; primero, si ése ángel era mio, segundo, si iría a tardar más de tres días escondido en la sombra (y con eso de que el tercer día duele más que el segundo, me dio miedo), cuando estaba en ese pensamiento... me comporté como la sumisa más grande del mundo, tomé el teléfono... y grité hasta el cielo para que volviera a bajar.

Ahora estamos juntos otra vez.
"Así pasa cuando sucede". :)

Penélope dijo...

Alejandro, no te has parado a pensar que mucha gente no tiene mucho que decir?? Contados con los dedos de la mano las personas con las que se puede HABLAR de verdad.

Tengo la sensación, a pesar de lo que dices, de que tú sí tienes cosas que decir.

Y que sería un placer hablar contigo.

Un abrazo.

SDVB dijo...

De todas formas me parece muy triste cuando alguien, sobre todo la persona de la cual uno espera mucho, no tiene nada que decir, peor: nada que decirte.

Pero cuando uno es el que se vuelve "transparente" para observar y escuchar absolutamente todo y calla para escuchar a otro me parece muy placentero.

Saludos desde Chile, Alejandro.

Alejandro dijo...

Penélope... no sé... Miro a la gente. Muchos no tienen nada dentro. Lo tuvieron... pero se dejaron ir. Ahora sólo están. Pero miro a muchos otros... inclso no los conozco, coincides simplemente. Me gusta escuchar. Quizás se debiera llamar espiar, cuando no te lo dicen a tí.

Y pienso, "me dan ganas de conocerte... Pero si te lo digo, te irás espantado, aterrorizada, pensarías... un loco que no me conoce me dice que le gustaría conocerme..."

Sí veo vida en ojos ajenos. Y no son filósofos, ni poetas, ni bohemios, ni rockeros, artistas, cultos, guapos... Son sólo gente que exprime a la vida y les sale jugo. Mis ojos y los ojos que quiero que me miren ya es otra cosa. El miedo a tener mirada muerta y sielncios incómodos es grande.

Tú también pareces de las que le saca el jugo a la vida... Seguramente sería también para mi hablar contigo...

Irwin Chirinos dijo...

No se si es desconfianza o Pereza pero me e dado cuenta que cuando hablo o trato de hablar porque no tengo nada que decir, y escuchar a otros me parece o siento que es frustrarte ya que hay personas que hablan pura paja y es como si supiera lo que van a decir, son tan predecibles que me aburren, pero trato de establecer una buena conversación sacando temas que en realidad importan, como sea que se la cuestión, a la final no tengo nada que decir. :)

Saludos desde Venezuela, que no tiene nada que decir porque la callan.